Organizada como cada año por la Delegación Municipal de Turismo del ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda, la Ruta arrancará el día 25 de enero y permanecerá vigente hasta el 23 de marzo, período en que sanluqueños y visitantes podrán disfrutar de esta magnífica promoción que consistirá en la degustación de una tapa de la tradicional gastronomía sanluqueña acompañada de una copa de Manzanilla por el precio de 2,50 euros. Este tipo de iniciativas que se vienen promoviendo desde el Ayuntamiento repercuten en un notable aumento de la afluencia de visitantes a la ciudad y convierten a Sanlúcar de Barrameda en un referente del turismo enogastronómico del marco y de la provincia.

“La extensa oferta gastronómica recoge la personalidad de la forma de vida y costumbres propias de los barrios tradicionales de Sanlúcar. Así, comer en Bajo de Guía nos va aportar el sabor de excelentes pescados, mariscos y platos de tradición marinera, disfrutando de la contemplación del Guadalquivir acotado en su horizonte por Doñana.     

En el Barrio Alto, los serenos palacios, conventos y bodegas comparten espacio con las bulliciosas tabernas donde es posible degustar un mosto o Manzanilla acompañado de tradicionales tapas como las “papas cocidas”, “pescaíto frito” o “el ajo”.

En el Centro de la ciudad se pueden saborear las excelentes tapas en tradicionales tabernas y terrazas rodeado del ajetreo de la vida comercial de la ciudad.

La repostería artesanal es otro de los grandes apartados gastronómicos de Sanlúcar pudiéndose gozar de los clásicos dulces de las pastelerías sanluqueñas o las más antiguas delicias conventuales. Una repostería tradicional que junto con las heladerías artesanas de generaciones familiares se han asentado en el patrimonio gastronómico y cultural de Sanlúcar.

En cuanto a nuestros vinos, Sanlúcar está amparada por la denominación de origen ‘Jerez-Seret-Sherry y Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda’, produciéndose una amplia gama de vinos destacando el Pedro Ximenez, el Moscatel o el Amontillado, así como los vinos blancos de mesa célebres en los últimos años. Pero la Manzanilla es la indiscutible protagonista. Se trata de un vino seco apropiado para aperitivos, de un bello color dorado, que se cría en barriles de roble americano en las bodegas del casco urbano de la ciudad, las llamadas ‘catedrales del vino, donde en penumbra y con la ayuda de la suave brisa marina va alcanzando con el paso de los años su característico sabor. Resulta inexcusable la visita a una de estas bellas y antiguas bodegas que guardan en su interior el misterio de la crianza de estos vinos.”